EXPOSICIÓN Y VENTA DE OBRA PICTÓRICA Y GRÁFICA SOBRE SOPORTE RÍGIDO Y PAPEL

18/05/2013

OUKA LEELE EN VALENCIA

En la veterana y señera Galería Punto de Valencia, tuve ocasión ayer de acudir a la inauguración de fotografías de Ouka Leele, musa de la movida madrileña de los años ochenta,  que mostró una parte representativa de su obra fotográfica, en la que mezcla acuarela con las fotografía y compone unas imágenes muy personales. Desde el 16 de mayo y hasta el 22 de junio expone 42 de sus obras.





 La propia artista se encontraba en la galería, con público a rebosar. Y amenizada por música en directo, live, por la voz de Mónica Ibáñez y Miguel Anda a la guitarra. Mas adelante se generalizó la música y la participación del público, empezando por la propia Ouka Leele, que cantó y bailó a ratos. Ouka Leele es el nombre artístico de Bárbara Allende Gil de Biedma (Madrid,1957), fotógrafa, hermana del arquitecto Gabriel Allende Gil de Biedma, sobrina del poeta Jaime Gil de Biedma y prima de Esperanza Aguirre.




Fue una de los protagonistas principales de la Movida madrileña de comienzos de la década de 1980. De formación autodidacta, destacan sus características fotografías en blanco y negro coloreadas y sus grabados. Mezcla las tradiciones españolas con un gran colorido típico de esta artista.Con obra expuesta en  París, Londres, Tokio, São Paulo o Nueva York, por nombrar solo algunas.  Premio Nacional de Fotografía en 2005.



En la actualidad, trabaja junto al director de cine Rafael Gordon en el montaje final de la película La mirada de Ouka Leele, cuyo estreno se espera para el próximo año, y que transcurre en gran parte en Ceutí, durante la elaboración de su mural. También está a punto presentar su nueva página web oficial, en la que se podrá encontrar actualizada gran parte de su obra y biografía. Ouka Leele acaba de ser nombrada Embajadora de la Candidatura de Segovia a Capital Europea de la Cultura en 2016.
La obra de Ouka Lele se caracteriza por un marcado toque surrealista, simbólico y con elementos autobiográficos. Ella misma posa como modelo para sus fotografías, adoptando diversos roles. Una parte importante de la obra expuesta es en blanco y negro, incluyendo retratos a famosos como el pintor Miquel Barceló, el actor Eusebio Poncela, etc. 

Amparo Agrait, la galerista
Distintos momentos de la tarde, algunas reproducciones de la obra expuesta. Las fotos del público son de Daniel Ormero.


           
Ouka Leele, Tesa Arranz 

Mónica Ibáñez y Amparo Agrait.




  

Amparo Zaragozá, en el centro.

Miguel Anda
Amparo Agrait y Ouka Leele

Vicente Torres y Ouka Leele
La bailarina Ana Luján Sánchez
Carmen Alborch, Ouka Leele y Amparo Agrait






08/04/2013

EXPOSICIÓN COLECTIVA CON DRAGONES

Recientemente asistí a la inauguración de la exposición colectiva del grupo
DRAGONIANSCINC

 2013


en los locales de la Casa del Libro de Valencia. 






El acto fue introducido por un speech a cargo de Maria Vicenta 

Porcar, gran amiga y promotora cultural.

Tema unitario: 

SAN JORGE Y EL DRAGÓN
Vicenta y el pintor Carlos Pérez Bermúdez ante dos de sus pinturas

San Jorge y el Dragón, su tradición, su simbolismo, es el pre-texto cultural, iconográfico y popular que acoge a los miembros del grupo bajo un argumento común proporcionando unidad al trabajo colectivo. 

A partir de su reflexión sobre el tema, marcando su propio ritmo de trabajo para estimular su fantasía, su desarrollo creativo, sus lecturas sobre el tema, sus sensaciones; cada uno de los artistas, elabora sus propias obras, con su estilo particular. El trabajo común se produce en la preparación de la muestra, en el imaginario colectivo y en la elaboración de una obra en común como muestra del quehacer del grupo.


El grupo al completo, con Mª Vicenta.

Componen el grupo:



AmparoFosati,
Laly Martínez
Carmen Sanz,
Carlos Perez-Bermúdez
Enric Segarra

 Grupo de cinco artistas relacionados con la enseñanza y que desde hace varios años, se han propuesto reivindicar que la creatividad y expresión personal puede y debe ser un discurso perfectamente compatible con el patrimonio cultural.



       

11/09/2012

SOBRE EDVARD MUNCH


EDUARD MUNCH, EL ALMA PINTADA
FUENSANTA NIÑIROLA
Ed. Ártica
RESEÑA DE FERNANDO DE VILLENA

               Con el acertado título de “Eduard Munch, el alma pintada” acaba de aparecer en la editorial Ártica un interesantísimo libro de Fuensanta Niñirola. Se trata de una obra bastante completa sobre el pintor noruego donde se analizan uno tras otro sus cuadros, se nos cuenta su atormentada vida, se realiza un estudio de todo el panorama histórico y de los movimientos artísticos de su época y se nos da referencia incluso de todas las veces que han sido robadas en los museos y colecciones particulares algunas obras suyas. Pero además, la autora de este libro es una magnífica pintora y ha enseñado artes plásticas durante bastantes años, lo cual le ha permitido interpretar con acierto cada cuadro de Munch y explicarnos las técnicas del noruego así como la simbología empleada por el mismo en el uso de la paleta: esos negros amenazantes, esos rojos encendidos, esos amarillos y azules tan llenos de misterio.

               En el extenso análisis de la cultura europea de su época, que se desarrolla paralelamente a la biografía de Munch, Fuensanta Niñirola nos explica la relación del pintor con cada uno de los “ismos”, y nos habla tanto de los cabaréts literarios como de la importancia de las revistas en aquel momento tan lleno de transgresión y búsqueda. La autora va siguiendo escrupulosamente la cronología del pintor, analiza su amistad y sus puntos en común con Strindberg y con Ibsen, nos explica su evolución tras el paso por el sanatorio psiquiátrico y cómo fueron confiscadas muchas obras suyas por los nazis.
               En el libro también se nos cuenta cómo Munch escribió su autobiografía a medida que iba realizando su obra pictórica. Son frecuentes los pintores y artistas que a la vez han escrito: desde Vasari, Miguel Ángel, Leonardo, Cellini, Pacheco o Palomino, hasta Van Gogh, Gauguin, Kandinsky, Gutiérrez Solana o Ramón Gaya. Las letras y las artes siempre anduvieron relacionadas. Ya Horacio dijo aquello de “ut pictura, poesis”. Es el espíritu humanista que aún lo conservan algunos creadores de nuestro tiempo. En suma: Fuensanta Niñirola nos deja claro que Munch fue un tenaz buscador dentro y fuera de sí mismo y en ese sentido me parece muy adecuada su observación acerca de la influencia de las pinturas negras de Goya sobre el noruego.
               Nos habla asimismo la autora de la influencia del poema de Baudelaire “La cabellera” en  la obra de Munch, pero yo considero que también debió de conmocionarlo la lectura del impresionante  relato de idéntico título escrito por Maupassant, al cual conoció personalmente.
               Continúa Fuensanta Niñirola explicándonos la obsesión del pintor por el pecado y el castigo, su sentimiento de culpa, su angustia y su miedo, todo ello a causa de su difícil niñez. Claro que todo ello es también muy propio del espíritu norteuropeo. Baste pensar en películas como “Dies Irae” del danés Carl Theodor Dreyer o “Gritos y susurros” y “El séptimo sello” del sueco Igmar Bergman para entender lo que digo. De cualquier manera, lo que nadie puede discutir es el papel de Munch como absoluto precursor del Expresionismo, aunque, como nos deja muy claro la autora, el Expresionismo persigue la crítica social y Munch por el contrario  mira siempre hacia el interior, y ejemplo de ello son sus numerosos autorretratos. Tampoco deja de explicarnos la escritora la vinculación del pintor con el primer Existencialismo, tan propio también del norte de Europa.
               Acaso el libro debiera haber llevado más ilustraciones, pero en su conjunto es magnífico. Bienvenida, pues, esta gran monografía al panorama cultural español donde tan poco se conoce todavía acerca de ese genio que fue Eduard Munch.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Fernando de Villena

Reseña publicada en: 

17/04/2012

ARTISTAS CON CÁMARA


ARTE EN FOTOGRAMAS
CINE REALIZADO POR ARTISTAS
CARLOS TEJEDA
Prólogo de Hilario J. Rodríguez
Ed. Cátedra, 2008

«Con este libro ―explica el autor en la introducción―se ha pretendido un acercamiento a esos difusos límites entre arte y cine desde el punto de vista del artista tratando, al mismo tiempo, de ofrecer una panorámica sobre las experiencias desarrolladas dentro de este terreno.» Efectivamente, lo que Carlos Tejeda nos presenta es un vasto paisaje de lo que ha sido el cine experimental desde los comienzos hasta nuestros días. El cine tanto el realizado por artistas como por cineastas en colaboración con artistas plásticos. Obviamente, al hablar de este tipo de cine nos estamos refiriendo a algo muy diferente de lo que se ha llamado cine al modo comercial, incluso de lo que se considera propiamente cine hoy en día.

En el prólogo, Hilario J. Rodríguez nos confirma esta idea, al afirmar que al igual que no podemos hablar en los mismos términos de una obra de Ingres y de otra de Mondrian, tampoco podemos poner a cineastas como Joseph Cornell o Kenneth Anger en el mismo nivel que Oliver Stone o Steven Spielberg.  Son categorías, pues, distintas. La diferencia es equivalente a la que podemos observar entre el arte figurativo y el arte abstracto. El cine que ha sido experimentado por los artistas plásticos se acerca mucho más a la abstracción. No tratan tanto de contarnos una historia, como de plasmar unas imágenes en movimiento, captar el movimiento de colores y formas, captar el paso de las imágenes, el fluir del tiempo, la velocidad y el vértigo: abstracción pura. Y sin embargo, ―nos explicita muy acertadamente el prologuista―  hay una distinción básica entre abstracción y figuración: el modo en que recordamos las obras; recordamos apuntes sensoriales relacionados con la luz, el color, la textura y el sonido. Y también recordamos las emociones que sentimos al vivir esas imágenes.

El ensayo está dividido en dos partes más generales: la primera se ocupa de los conceptos alrededor del movimiento, recopilando los distintos inventos desarrollados antes del cine propiamente, y que desembocaron en las primeras proyecciones públicas. La segunda es la que entra en la materia de lleno: qué hace un artista con una cámara en vez de con un pincel. O con ambos. Inicia aquí un recorrido que, comenzando con las vanguardias históricas, estudia los pasos dados, incluso los proyectos fallidos, por una larga lista de artistas que han usado de la cámara como de los pinceles, y de la pantalla como el lienzo, además de otra serie de ingenios y armatostes a cual más pintoresco. Los resultados han sido dispares, pero la idea central del ensayo no se para tanto en los resultados como las experiencias, los experimentos, el esfuerzo de muchos artistas por conseguir dominar el movimiento de la realidad, y plasmarlo, reproducirlo o imitarlo del modo más creativo posible.

Así, los expresionistas alemanes   hacen que el escenario, los juegos de luces y sombras, las vestimentas, todo esté en función del efecto plástico general, por lo que la forma―una forma teatral, claramente derivada de Max Reinhardt― prima sobre el contenido narrativo, cuando lo hay; los futuristas tratan de primar la sensación  vertiginosa de las imágenes, el fluir del tiempo coloreado;  los dadaístas y surrealistas hacen destacar su ideario: los sueños, las imágenes oníricas, y el automatismo que hace brotar el inconsciente en formas y colores. Hasta el momento en que se produce el primer Armory Show (1913) en Nueva York, es en Europa donde están focalizados los experimentos limítrofes entre arte y cine. Cuando, tras la eclosión nazi, los artistas y los cineastas emigran a Estados Unidos, se traslada allí la experimentación. Es, por ejemplo, el caso de Hans Richter y  Joseph Cornell, Man Ray, Marcel Duchamp...
Así, a partir de los años cuarenta se produce la llamada segunda vanguardia en América, que tiene su momento de mayor brillantez hacia los años sesenta. Hay que destacar el cine de animación experimental que sigue la línea de Richter, y donde destaca Douglass Crockwell, un conocido ilustrador americano que usando objetos reales, plastilinas y papeles, consigue formas abstractas en su animación. Los años sesenta  producen, pues, diversas manifestaciones: el Underground, que comenzó en los cincuenta; las revistas de cine Cahiers du Cinema y Film Culture que encauzan la crítica y la popularización de las nuevas tendencias. Tanto el expresionismo abstracto como el Pop Art (Andy Wharhol con la Factory lidera los múltiples experimentos visuales y sonoros) producen continuas novedades y exploran nuevos caminos.

Dos polos concentran la atención del mundo artístico: Nueva York y Los Ángeles. Así, el llamado cine estructural prima la ausencia de narración a favor de la estructura serial de imágenes, cercana al minimalismo. Los artistas trabajan con distintas opciones, manipulando la película: en el modo de usar la cámara al rodar; en el proceso de revelado e interviniendo directamente en la propia tira de celuloide, (rayándola, pintándola, etc); por otra parte, la proyección de la película y su propia percepción por parte del espectador concluirían los elementos de todo el proceso fílmico. Otros tipos de cine experimental son visitados por el autor en este su itinerario por las distintas manifestaciones de esta época: el cine métrico, en el que destaca Kubelka, el cine de destellos, de Paul Sharits, el lirismo abstracto de Brakhage o  Jordan Belson; el cinetismo de Robert Breer; el conceptualismo de Harry Smith…y otros muchos.

La irrupción del ordenador en el mundo artístico supuso, ya en los cuarenta, la apertura de una puerta a un nuevo e inmenso campo de experimentación. En los comienzos, los hermanos Whitney experimentan con los primeros ordenadores, y  gran cantidad de artistas continuaron en esa línea. En Europa, por otra parte, en el campo de la animación experimental destacan entre otros,  Lapoujade, Alexeieff, y W.Borowczyk. Dedica el autor una breve mención a España.
De los sesenta al fin del siglo XX, el enfoque de los artistas hacia el cine se bifurca en dos opciones, ya habituales: como medio para documentar intervenciones, performances, etc. (como hizo Beuys) o bien como herramienta creativa, haciendo que la película sea la obra artística o que forme parte de una estructura mayor (Bruce Nauman). Muy interesante la mención al uso de la cámara por parte de Dan Graham, en su film/performance Body press, en el que la propia cámara en acción es parte de la performance. Los filmes como documento-reconstrucción son  otra versión: destacando Robert Smithson, Richard Serra, John Baldessari… Desde el enfoque del film como obra de arte en sí mismo, el autor nos analiza la obra del artista belga M. Broodthaers, y el francés Martial Raysse. Y en cuanto a los artistas que a la vez son cineastas, en un equilibrado tamdem, destacan sobre todos la obra de David Lynch y la de Peter Greenaway, muy por encima del resto.

La reconstrucción del trabajo del artista, del proceso artístico, ha sido el objeto de algunos cineastas, como es el caso de H.G. Clouzot, con Le mystère Picasso (1956), filme que muestra la temporalidad de la ejecución de la obra, captando a su vez la personalidad del gran artista malagueño. La otra cita es para Víctor Erice y su magnífico trabajo El sol del membrillo, en el que filma a Antonio López trabajando. Finalmente analiza el autor la película como soporte pictórico, destacando a Norman McLaren como un grandísimo innovador en este aspecto.
Una extensa sección de Bio-Filmografías completa el libro, que está abundantemente ilustrado (178 imágenes). En suma, un trabajo de investigación muy completo y documentado. Altamente recomendable para artistas y amantes de la historia del arte y de la cinematografía, en general.